Día de la Paz. Pido la paz y la palabra.

 

A LA INMENSA MAYORÍA

Aquí tenéis, en canto y alma, al hombre

aquel que amó, vivió, murió por dentro

y un buen día bajó a la calle: entonces

comprendió: y rompió todos sus versos.

 

Así es, así fue. Salió una noche

echando espuma por los ojos, ebrio

de amor, huyendo sin saber adónde:

a donde el aire no apestase a muerto.

 

Tiendas de paz, brizados pabellones,

eran sus brazos, como llama al viento;

olas de sangre contra el pecho, enormes

olas de odio, ved, por todo el cuerpo.

 

¡Aquí! ¡Llegad! ¡Ay! Ángeles atroces

en vuelo horizontal cruzan el cielo;

horribles peces de metal recorren

las espaldas del mar, de puerto a puerto.

 

Yo doy todos mis versos por un hombre

en paz. Aquí tenéis, en carne y hueso,

mi última voluntad. Bilbao, a once

de abril, cincuenta y tantos.

 

BLÁS DE OTERO

Pido la paz y la palabra

 

El   poema   que   nos   ocupa,   tal   y   como   hemos   dicho   anteriormente, pertenece al libro “Pido la paz y la palabra”.

Se trata de un poema autobiográfico. El poeta nos explica que antes tenía una forma de ver la vida muy centrada en sí mismo (“amó, vivió, murió por dentro”) pero que un día se dio cuenta de que esa forma de   vivir   era   insolidaria   con   el   pueblo   y   a  partir   de   ese   día   decidirá comprometerse con los problemas de la sociedad e intentará contribuir a conseguir la paz por medio de su poesía. 

 

Día de la Paz. Nadie está solo.

 

NADIE ESTÁ SOLO          

En este mismo instante

hay un hombre que sufre,

un hombre torturado

tan sólo por amar

la libertad. Ignoro

dónde vive, qué lengua

habla, de qué color

tiene la piel, cómo

se llama, pero

en este mismo instante,

cuando tus ojos leen

mi pequeño poema,

ese hombre existe, grita,

se puede oír su llanto

de animal acosado,

mientras muerde sus labios

para no denunciar

a los amigos. ¿Oyes?

Un hombre solo

grita maniatado, existe

en algún sitio. ¿He dicho solo?

¿No sientes, como yo,

el dolor de su cuerpo

repetido en el tuyo?

¿No te mana la sangre

bajo los golpes ciegos?

Nadie está solo. Ahora,

en este mismo instante,

también a ti y a mí

nos tienen maniatados.

 José Agustín Goytisolo

 

Se explica el por qué debemos ayudar y ser la voz de los que están sufriendo, siendo perseguidos, etc

Por desgracia, en muchos lugares del mundo se sigue persiguiendo y torturando a personas tan solo porque defienden otras ideas y luchan por la libertad.

El poeta nos pide, en este poema, que no seamos insensibles al dolor de esas personas, personas como los homosexuales, las mujeres y otro tipo de luchadores, que buscan la igualdad y que se les reconozcan sus derechos; pues cuando alguien sufre o pierde su libertad, nos la estan quitando también a nosotros, (“nos tienen maniatados”), ya que la humanidad como tal forma un solo cuerpo; NADIE debe estar solo ni NADIE debe vivir cerrando los ojos ante los sufrimientos de los demás.

Día de la Paz. Mensaje de Juan Panadero al Congreso.



MENSAJE DE JUAN PANADERO AL CONGRESO MUNDIAL POR LA PAZ

(Fragmento)

 

Aquí estoy.

Aquí ya estamos.

No tenemos cara.

Somos el planeta que habitamos.

Venid. No tenemos nombre.

Aunque todos respondamos

a una misma luz: el hombre. (...)

Matadnos. Nos mataréis.

Pero es más fuerte la vida

que la muerte que ofrecéis.

Y al fin correréis la suerte

de los que matando llegan

a darle a su vida muerte. (...)

¿Queréis la guerra? No iremos.

Con la paz entre las manos

por arma, os enterraremos

¡Paz al mundo!

 Corazones arrebatados y unidos

de millones y millones.

Paz para toda la gente.

Se abran y cierren los ojos

del día tranquilamente.

 

 Paz en todos los hogares.

paz en la tierra, en los [cielos,

bajo el mar, sobre los mares.

Paz en la albura extendida

del mantel, paz en la mesa

sin ceño de la comida.

En las aves, en las flores,

en los peces, en los surcos

abiertos de las labores.

Paz en la aurora, en el

[sueño.


Paz en la pasión del grande

y en la ilusión del pequeño.

Paz sin fin, paz verdadera.

Paz que al alba se levante

y a la noche no se muera.

¡Paz, paz, paz! Paz luminosa.

Una vida de armonía

sobre una tierra dichosa.

Lo grita Juan Panadero.

Juan en paz, un Juan sin guerra,

 un hombre del mundo entero.

RAFAEL ALBERTI