domingo, 4 de marzo de 2018

Miércoles 7 JANE GOODALL, de su amor por los anilmales a revolucionar la concepción sobre los chimpancés


    La investigación de Jane Goodall en Tanzania es reconocida en la comunidad científica por contradecir dos creencias muy arraigadas en aquel entonces: que solamente los humanos podían crear y utilizar herramientas , y que los chimpancés eran vegetarianos.
Infancia
    En 1935, una chimpancé del zoo de Londres llamada Boo-boo dio a luz a una cría. Dos meses más tarde, los padres de Jane le regalaron un peluche parecido a esa cría en su primer cumpleaños. Ese fue el primer encuentro de Jane Goodall con un chimpacé y el inicio de su amor por los animales.  
    Pasó su infancia y juventud soñando con escribir sobre los animales en África, inspirada por las lecturas de los cuentos del Doctor Dolittle (historia de un médico rodeado de animales que desarrolla la capacidad de comunicarse con ellos para curarlos mejor) y por la película Tarzán.
África
    En 1957, con 23 años, viajó por primera vez a África para trabajar con el reconocido paleólogo y arqueólogo Louis Leackey. Tenía que estudiar la conducta de los primates, primero en Londres. Luego pudo viajar al Parque nacional Gome Stream en Tanzania para continuar la investigación. Tuvo que hacerlo acompañada de su madre, ya que las autoridades británicas no le permitieron estar sola. Tenía ya 26 años y era 1960.
    Tras pasar mucho tiempo estudiando el comportamiento de los chimpancés a distancia y a través de prismáticos, poco a poco se fue acercando a ellos ofreciéndoles plátanos. Fue comprobando que su inteligencia era mayor de lo que se pensaba ya que aprendieron a abrir la caja en la que guardaba esa fruta tan deseada.

Descubrimientos
            No solo los hombres crean herramientas. Observando a un chimpancé alimentarse de un termitero, pudo apreciar que éste colocaba repetidamente tallos de pasto en los hoyos del montículo y los removía cubiertos de termitas, como si "pescara" esas termitas. Los simios también tomaban ramitas de los árboles y les removían las hojas, para hacerlas más efectivas, una manera de modificar objetos, lo que es el inicio rudimentario de la construcción de herramientas. Los humanos se habían distinguido a sí mismos del resto del reino animal como «Hombre, el creador de herramientas» por mucho tiempo, así que este fue un hallazgo extraordinario.
            No solo tienen conductas pacíficas ni son vegetarianos. Goodall fue testigo también del lado más agresivo de los chimpancés. Observó cómo acorralaban en grupo a otras especies de primates más pequeños para cazarlos, matarlos y luego compartirlos con el resto del grupo. Incluso, descubrió la violencia dentro de los grupos de chimpancés, ya que las hembras dominantes llegaban a matar a las hembras más jóvenes para mantener su dominancia, llegando a veces al canibalismo.
Repercusión
    Aunque estos y otros descubrimientos fueron criticados y menospreciados por la comunidad científica de la época, el tiempo le ha ido reconociendo su labor como primatóloga y mayor experta en chimpancés. Fruto de ello son los más de 50 títulos honoríficos y premios recibidos hasta hoy (Mensajera de la Paz de la ONU y Dama del Imperio Británico entre ellos).
    Hoy en día, a la edad de casi 84 años es activista a favor de una actitud más tolerante  hacia los animales y medio ambiente.